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Pintura chilena

智利繪畫

Chilean Painting

Los grandes maestros

En la historia de la pintura chilena se puede considerar a Pedro Lira como el primer pintor profesional auténticamente chileno. En su pintura se puede percibir un cierto grado de libertad frente a la rigurosa enseñanza de la Academia.

La generación de medio siglo que le antecedió –compuesta por Miguel Campos, Ernesto Molina, las hermanas Mira, Cosme San Martín, Pedro León Carmona y Pascual Ortega– se había ocupado del aprendizaje de la técnica pictórica, esencialmente tradicional. Para dicho efecto, la formación que se ofrecía en la Academia constaba del estudio sistemático del dibujo, la composición y el estudio del tema tanto mitológico como histórico.

"En el balcón", Pedro Lira

Como dicho estudio implicaba un acercamiento histórico del pasado clásico grecolatino, los estudiantes no sólo debían interiorizarse de la historia de ese periodo a través de los libros, sino que debían también aprender de ese pasado en el terreno mismo, en Europa.

Vicente Pérez Rosales, ampliar imagen

No es casual el hecho de que la mayoría de los pintores debieran estar constantemente viajando al Viejo Mundo. Aunque el tema que más le acomodaba a esta generación fuese el paisaje , éste distaba mucho de acercarse al color local.

En la generación del medio siglo el paisaje era sólo un pretexto para experimentar el deseo de libertad a través de un acercamiento más emotivo con el tema, pero a pesar de referirse a un paisaje local, su tratamiento formal era, en cambio, esencialmente foráneo. Por eso la consolidación de una "auténtica pintura nacional" parecerá utópica a mediados del siglo XIX.

Igualmente la corriente paisajista desarrollada por Onofre Jarpa y Antonio Smith carecía de atmósfera local, a pesar de que el tema pudiese ser el cajón del Maipo o la cordillera de los Andes; la luz, la atmósfera, la pincelada, recordaban una ambientación convencional.

El caso de Pérez Rosales no es distinto. Al igual que el resto de los pintores que trabajaron con el paisaje, el tema pasa a segundo plano en relación con una forma que aparece como congelada en el tiempo.

"La perla del mercader", Alfredo Valenzuela Puelma

Por estas razones, no resulta aventurado afirmar que en los inicios de la Academia importaban más la copia, la imitación, que la creación en sí. La enseñanza dogmática y rígida de los moldes académicos no representó desde el principio una actitud de sumisión por parte del alumnado. En algunos casos predominó lo contrario.

Aunque Pedro Lira no representa la idea de un pintor criollo, existe en él la preocupación por sentar las bases de una pintura nacional. El primer paso que debía darse era el de la liberación de la sujeción a la Academia.

Junto a Lira, destaca entre los cuatro grandes de la pintura chilena, Alfredo Valenzuela Puelma , quien fue uno de los que más sufrió las imposiciones de la Academia, que los amarraba a sus moldes para mantener las becas de estudio concedidas. Pero su pintura comenzó  a  liberarse paulatinamente de dicha tutela.

Otro de los cuatro grandes fue Alberto Valenzuela Llanos , para muchos el pintor más valorado de todos.  También sufrió los rigores de la tutela de la Academia, pero también, con sus continuos viajes al exterior, logró zafarse de ella.

El cuarto es Juan Francisco González , a quien se considera el primer pintor auténticamente nacional. Su obra sirvió de guía para la mayor parte de los pintores nacionales del siglo XIX.

Ver: Academicismo


Fuente:

"Enciclopedia temática de Chile", Editorial Ercilla

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