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Sida: panorama en el mundo

El mundo enfrenta una epidemia mundial (pandemia) que prácticamente ya completó la infección en los grupos de riesgo iniciales (homosexuales y otros) y se propaga silenciosamente en los heterosexuales.

No hay ningún continente libre de Sida. En fecha reciente, un total de 162 países declararon a la Organización Mundial de la Salud (OMS) tener casos (enfermos) de Sida.

Sida, el asesino mundial.

Se calcula que a fines del 2000 habían fallecido cerca de veintidós millones de personas, desde que se conoció el primer caso.

En algunas ciudades de los Estados Unidos están contagiados entre el 60% y el 80% de los homosexuales, drogadictos y hemofílicos; el 20% de las prostitutas, y entre el 5% y el 14% de los heterosexuales estudiados. En Francia están infectados el 95% de los trabajadores sexuales homosexuales, que en su gran mayoría son latinos, y se calcula que están contagiando a 40 personas por día. En África residen la mayoría de los millones de infectados. En el mismo continente están contagiadas el 20% de las embarazadas, el 80% de las prostitutas y el 33% de los transportistas de grandes viajes. Hay ya ciudades totalmente contaminadas, cuya población joven enfermará y morirá en la siguiente década o en esta. Todos los contagiados son portadores sanos que propagarán la infección durante 6 a 30 años, a través del acto sexual.

No hace mucho, en los noventa, el Dr. Michael Merson , Director del programa global de lucha contra el Sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado:

"Habrá 40 millones de personas contaminadas en el mundo al final de la década. Esto es enorme. Explotará como una bomba nuclear . Lo que está pasando en Asia, el continente más poblado del mundo es alarmante. El Sida está alcanzando cifras importantes en India, especialmente en Madrás y Bombay, cuyo número de prostitutas infectadas alcanzó las mismas proporciones que en las principales ciudades de África. Otra zona asiática particularmente afectada es Tailandia y Birmania, como también partes de China y tal vez Cambodia. Zonas rurales que no estaban afectadas están ahora contaminadas y en algunas zonas de África un tercio de las mujeres en edad fértil están infectadas".

Refiriéndose a las consecuencias en la economía mundial aseveró:
"El Sida afecta en especial las estructuras sociales y económicas debido a que ataca a los adultos en sus años más productivos y aumenta considerablemente los gastos de salud. Estudios de la OMS calculan que por lo menos un millón de personas morirán al año por el Sida y para finales de la década, cerca de la mitad en África y 25% en Asia. La muerte de hasta un quinto de adultos jóvenes y de mediana edad y su descendencia, durante un corto período, conducirá a desórdenes sociales, perturbaciones económicas e incluso desestabilización económica en muchos países. En América y África los gastos ocasionados por el Sida absorberían cerca de la mitad de los fondos nacionales para salud en algunos países si se suministrara el cuidado adecuado a los enfermos".

Desde el inicio de la epidemia, en todos los países infectados del mundo, las cifras (enfermos) han crecido exponencialmente con una velocidad que ha provocado un aumento de casos cercano a una duplicación anual. Esto ha sucedido en forma implacable, independiente de la cultura, drogadicción, o costumbres sexuales de cada país.

Los primeros 100.000 casos de Sida ocurrieron en 8 años, los segundos 100.000 casos de Sida ocurrieron en poco más de dos años.

India, gran afectado.

Es esta velocidad de crecimiento, que provoca, según la OMS, un contagiado de Sida cada 15 a 20 segundos , lo que supone 5.000 nuevos infectados por día en el mundo y 1.500 muertos semanales en los Estados Unidos, velocidad que, al igual que una "bola de nieve", avanza más rápido que lo que logran la investigación médica y las campañas de información y educación. Así, en la ciudad de San Francisco, en 1988 ya estaba infectado el 4% de sus 750.000 habitantes. El Sida ha pasado a ser la tercera causa de muerte entre 25 y 44 años.

Se enfrentan tres epidemias en el mundo

Jonathan Mann, fundador del Programa Global de Sida de la organización Mundial de la Salud (OMS) señaló en su oportunidad que era posible distinguir tres epidemias interrelacionadas:

La primera era la diseminación del VIH en el mundo.

La segunda, inexorable, era la aparición de los enfermos de Sida.

La tercera, tan importante como las dos anteriores, ha sido la de los efectos sociales adversos que desencadenan la infección y la enfermedad.

Estas tres epidemias, se desarrollan simultáneamente en la actualidad . Tienen efectos distintos, así como hay diferentes medidas para atenuarlos.

A continuación, veremos una por una estas epidemias, conjuntamente con lo que cada una implica:

La primera epidemia: diseminación del VIH

La epidemia de propagación del VIH es silenciosa. Existen evidencias científicas de la presencia del VlH ya en la década del 50,varios años antes de que se diagnosticara el primer caso de enfermedad en el mundo, en 1981.

A diferencia de otras enfermedades trasmisibles, que desarrollan los síntomas días o semanas después de la infección inicial, el Sida puede demorar años, incluso décadas, en expresarse.

La infección por VIH pasa generalmente desapercibida por la persona infectada (no tiene alteraciones evidentes en su salud) y puede permanecer así por años. En apariencia, una persona infectada se ve como cualquier persona sana y puede desconocer que tiene el VIH si no se somete a exámenes de laboratorio. Sin embargo, puede trasmitir el VIH a otros mediante relaciones sexuales, la sangre, y de la madre infectada a su hijo durante el embarazo, parto y la lactancia.

Las medidas con que se enfrenta esta primera epidemia son la prevención de la infección por sus tres vías de trasmisión : sexual, sanguínea y perinatal (en torno al embarazo, el parto y los primeros meses de vida).

La segunda epidemia: el Sida propiamente tal

El Sida es el resultado más grave, con frecuencia mortal, de la infección por el Virus de la lnmunodeficiencia Humana. El Sida es una enfermedad muy severa, que se produce después de muchos años en que el VIH está en la sangre de una persona infectada destruyendo sus defensas. Las personas mueren a causa de las "infecciones oportunistas", los tumores y las enfermedades neurológicas, como consecuencia del daño que provoca el VIH al organismo.

La epidemia del Sida se caracteriza por la aparición de enfermos de Sida y el aumento de la mortalidad por esta causa. Esta epidemia es visible y sigue a la primera, con una demora que es de años.

Para llegar al Sida, la infección debe pasar por una serie de fases previas, progresivas y previsibles. Cada etapa posee sus propias manifestaciones y sólo a la última de ellas se le da el nombre de Sida.

Para atacar esta enfermedad, no existen aún vacunas ni tratamientos capaces de prevenir y destruir el virus o que logren la curación. Aunque hay tratamientos paliativos que mejoran la sobrevida y calidad de vida de los enfermos.

Esta segunda epidemia se enfrenta con la atención integral (médica, sicológica y social) de las personas enfermas, y su total participación e integración social.

La tercera epidemia: los efectos sociales adversos de la infección por el VIH y el Sida

Poco después de conocerse la aparición de la epidemia del Sida surgió una serie de reacciones sociales adversas, entre las cuales se pueden mencionar:

Segregación de las personas infectadas y enfermas en el trabajo, en las escuelas, en las barrios y en las comunidades.

Un mal que no discrimina.

Discriminación de las familias de los infectados y enfermos y del personal de salud que trabaja con ellos.

Estigmatización de las personas con las que se asociaba la epidemia en sus comienzos en el mundo occidental (homosexuales, usuarios de drogas intravenosas).

Limitación de ciertos derechos, tales como a la protección de la vida privada, al trabajo, a la educación, a la previsión social, a la vivienda, a regresar a su país de origen, a constituir familia, etc., bajo el supuesto de que con esto se protege a la población sana de la epidemia.

Todos estos efectos se inscriben en un contexto de temores y prejuicios relacionados especialmente con la condición de raza y de orientación sexual.

También se manifiestan como impactos sociodemográficos :

Un incremento en la mortalidad de la población sexual y económicamente activa .

Disminución de la natalidad y del Producto Geográfico Bruto .

El Dr. Michael Merson, Director actual del Programa Mundial de la Lucha contra el Sida de la OMS afirmó:

"La infección en todo el globo empeora rápidamente, especialmente en los países en desarrollo", "nuestras previsiones, consideradas prudentes, deberán ser revisadas", "actualmente, de los ocho millones a diez millones de personas infectadas por el VIH en el mundo, más de tres millones son mujeres, y en el año 2.000, las mujeres contaminadas serán tan numerosas como los hombres", "el impacto no se limita únicamente a las cifras, sino que también a la mujer en sus distintas funciones sociales, y familiares, como enfermeras, educadoras, esposas, madres y sostén de Ia familia".

El Dr. Jonathan Mann, Director, durante diez años, del Programa Global de lucha contra el Sida de la Organización Mundial de la Salud y Director del Centro Nacional del Sida, publicó un documento científico sobre las proyecciones de la epidemia, donde aseveró que "Las proyecciones muestran claramente que la epidemia de Sida será mucho peor en la década del 90, que en la anterior", "los modelos de proyección a corto plazo, de la OMS de los casos de Sida son virtualmente independientes de las futuras tendencias de la infección por el VIH" y más del 90% de los casos esperados para los próximos 4-5 años ocurrirán, incluso si toda la trasmisión del Sida cesara después de 1998".

Además, reiteró el 7 de abril de 1992: "La epidemia de Sida está fuera de control a nivel mundial y ninguna vacuna para prevenir su expansión podría desarrollarse antes de 5 años, somos testigos de un fracaso masivo, colectivo y mundial. en luchar contra esta epidemia . A nivel colectivo, e internacional, somos testigos de un fracaso en enfrentar la epidemia y un fracaso en luchar con los problemas subyacentes que la alimentan. Ningún país del mundo ha hecho del Sida una cuestión prioritaria de salud como debe ser. En tanto que la epidemia sigue en aumento, nuestra vulnerabilidad aumenta. Este aumento de la vulnerabilidad mundial es que en realidad hemos fracasado en luchar con los factores y causas fundamentales; es decir, con lo que va más allá del virus mismo, con lo que tiene que ver con nuestras sociedades, con el modo como se las dirige y con el modo como están organizadas ".

El 26 de abril de 1992, el francés Dr. Luc Montagnier, uno de los descubridores del virus del Sida, declaró que "se presume que esta mortal enfermedad pudiera tener otras causas y por ende las investigaciones para una vacuna habrían sido en vano".

Panorama mundial y Estadísticas al 2000

Resumen mundial de la epidemia de VIH/SIDA, a diciembre del 2000

Personas recién infectadas por el VIH Total 5,3 millones en 2000
Adultos 4,7 millones
Mujeres 2,2 millones
Menores de 15 años 600.000
Personas que viven con el VIH/SIDA Total 36,1 millones
Adultos 34,7 millones
Mujeres 16,4 millones
Menores de 15 años 1,4 millones
Defunciones causadas por el SIDA en 2000 Total 3 millones
Adultos 2,5 millones
Mujeres 1,3 millones
Menores de 15 años 500.000
Defunciones totales causadas por el SIDA Total 21,8 millones desde el comienzo de la epidemia
Adultos 17,5 millones
Mujeres 9 millones
Menores de 15 años 4,3 millones

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el SIDA, ha desencadenado una epidemia mundial mucho más extensa que la que se predijo hace apenas una década.

El ONUSIDA y la OMS estiman que, a finales del año 2000, el número de personas que viven con el VIH o con SIDA se sitúa en 36,1 millones. Esa cifra es más de 50% superior a la que proyectó en 1991 el Programa Mundial sobre el SIDA de la OMS a partir de los datos entonces disponibles.

Los problemas que plantea el VIH varían enorme mente de un lugar a otro, dependiendo de la magnitud y rapidez de la propagación del virus y de la existencia de un gran número de personas infectadas que hayan empezado a enfermar o fallecer.

Excepto en África subsahariana, en todas las partes del mundo hay más varones que mujeres infectados por el VIH y que fallecen a causa del SIDA.

Varones marcan pauta.

El comportamiento de los varones -influido a menudo por creencias culturales perjudiciales sobre la masculinidad- los convierte en víctimas propiciatorias de la epidemia. En total, se estima que durante el año 2000 se infectaron 2,5 millones de varones de 15 a 49 años de edad, lo que eleva a 18,2 millones el número de varones adultos que, a finales de ese año, vivían con el VIH o con Sida. El comportamiento masculino también contribuye a la infección por el VIH en las mujeres, que a menudo tienen poder para determinar dónde, cuándo y cómo se llevan a cabo las relaciones sexuales. Los hombres marcan la diferencia. El lema de la Campaña Mundial del 2001 contra el Sida reconoce esos factores y hace hincapié en el enorme potencial de los varones para marcar diferencias cuando se trata de frenar la trasmisión del VIH, cuidar a los familiares infectados y ocuparse de los huérfanos y otros supervivientes de la epidemia.

Durante el 2000, en la Federación de Rusia se han producido más nuevas infecciones por el VIH que en el conjunto de todos los años previos de la epidemia. Teniendo en cuenta también la expansión ininterrumpida de la epidemia en Ucrania, una  estimación conservadora sitúa en 700.000 el número de adultos y niños que viven con el VIH o con Sida en Europa oriental y Asia central para finales del año 2000, en comparación con 420.000 de hace tan sólo un año.

Las prácticas peligrosas de inyección de drogas intravenosas siguen siendo el principal factor impulsor.

Por primera vez, hay signos de que la incidencia del VIH (el número anual de nuevas infecciones) puede haberse estabilizado en África subsahariana. Se estima que en el año 2000 las nuevas infecciones totalizaron 3,8 millones, en contraposición con un total de 4,0 millones en 1999. Sin embargo, si las infecciones por VIH empiezan a dispararse en países que han tenido tasas relativamente bajas hasta ahora, como Nigeria, la incidencia regional podría comenzar a elevarse de nuevo.

El ligero descenso de las nuevas infecciones en África es probablemente el resultado de dos factores. Por una parte, en muchos países la epidemia ha llegado tan lejos que ya ha afectado a una parte importante de la población sexualmente activa, dejando a un número cada vez menor de personas por contraer la infección. Al mismo tiempo, el éxito de los programas de prevención en algunos países de África, especialmente Uganda, ha reducido las tasas nacionales de infección y ha contribuido al descenso regional.

Al mismo tiempo que se enfrentan a un enorme problema de prevención, los países de África han empezado a experimentar las repercusiones de la enfermedad y la  muerte en gran escala. En Sudáfrica se prevé que la epidemia reducirá la tasa de crecimiento económico en 0,3-0,4% anual, lo que provocará que en el año 2010 el producto interno bruto (PIB) sea 17% inferior al que habría sido en ausencia del Sida, con unas pérdidas de 22 mil millones de dólares para la economía nacional.

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