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Antecedentes históricos para la comprensión del orden mundial actual

Cuarto medio: Historia y Ciencias Sociales. Unidad 1

La caída del muro: el fin del bloque socialista, la transformación de los estados de Europa Oriental y el debate sobre el futuro del socialismo

El Muro de Berlín (en alemán Berliner Mauer ), también denominado el Muro de la Vergüenza por la opinión pública occidental y "barrera protectora antifascista" ( antifaschistischer Schutzwall ) por la propaganda de la ex República Democrática Alemana (RDA), fue parte de las fronteras intraalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó el Berlín Occidental del Berlín Oriental y de la RDA, contando con un total de 120 km.

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Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania. Muchas personas murieron en el intento de superar la dura vigilancia de los guardias fronterizos de la RDA cuando se dirigían al sector occidental. El número exacto de víctimas está sujeto a disputas y no se conoce con seguridad. Las cifras de las diferentes versiones oscilan entre 86 y 238 muertos.

El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves 9 de noviembre de 1989, al viernes 10 de noviembre de 1989, 28 años más tarde de su construcción.

La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de die Wende (el Cambio), fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex-RDA y las evasiones constantes hacia las embajadas de capitales de países del Pacto de Varsovia (especialmente Praga y Varsovia) y por la frontera entre Hungría y Austria, que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto. En septiembre, más de 13.000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría.

Hacia el final de 1989 comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno de la Alemania Oriental. El líder de la RDA, Erich Honecker, renunció el 18 de octubre de 1989, siendo reemplazado por Egon Krenz pocos días más tarde.

Tras el 6 de noviembre se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar, que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó por vías diplomáticas por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia.

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Honecker.

El Partido Socialista Unificado de Alemania (SED por Sozialistische Einheitspartei Deutschlands) decidió, el 7 de noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos.

El 9 de noviembre se promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita. Se elaboró un modelo en el Consejo de Ministros, que se decidió ese mismo día antes de las 18.00 y que debía ser publicado y difundido en forma de circular a las 4.00 siguiente por las agencias de noticias, aunque hubo una objeción al procedimiento por parte del Ministerio de Justicia. Paralelamente, el modelo del Ministerio fue estudiado a medianoche en el Comité Central (ZK) y se modificaría ligeramente.

El miembro del Politburó del SED Günter Schabowski anunció en una conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas y decenas de miles de personas fueron inmediatamente al muro, donde los guardas fronterizos abrieron los puntos de acceso permitiendo el paso. Schabowski acabó la conferencia de prensa a las 18.57.

Se encontraban presentes sobre el podio junto a Schabowski: los miembros del Comité central del SED Helga Labs, Gerhard Beil y Manfred Banschak. Schabowski leyó un proyecto de ley del consejo de ministros:

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Günter Schabowski.

"Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante — motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA."

A la pregunta de un periodista: "¿Cuándo entrará en vigor?

Schabowski, hojeando sus notas contestó: "En cuanto lo diga — inmediatamente" .(Hans-Hermann Hertle, Katrin Elsner, Mein 9. November, ed. Nicolai, Berlín, 1999)

Gracias a los anuncios de las radios y televisiones de la RFA y Berlín Oeste bajo el título "¡El Muro está abierto!", muchos miles de berlineses del Este se presentaron en los puestos de control y exigieron pasar al otro lado. En esos momentos, ni las tropas de control de fronteras ni los funcionarios del ministerio encargados de regularlas estaban informados.

Sin una orden concreta, sino bajo la presión de la gente, el punto de control de Bornholmerstrasse se abrió a las 23.00, seguido de otros puntos de paso, tanto en Berlín como en la frontera con la RFA. Muchos telespectadores se pusieron en camino.

A pesar de todo, la verdadera avalancha tuvo lugar a la mañana siguiente. Muchos durmieron toda la noche para asistir a la apertura de la frontera a la mañana siguiente, 10 de noviembre.

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Atalaya del dolor.

Los ciudadanos de la RDA fueron recibidos con entusiasmo por la población de Berlín Oeste. La mayoría de los bares cercanos al muro daban cerveza gratis y los desconocidos se abrazaban entre sí. En la euforia de esa noche, muchos berlineses occidentales escalaron el muro.

Cuando se conoció la noticia de la apertura del muro, se interrumpió la sesión vespertina del Bundestag en Bonn y los diputados entonaron espontáneamente el Himno nacional alemán.

El 9 de noviembre, los berlineses llevaron a cabo la destrucción del muro con todos los medios a su disposición (picos, martillos, etc.). El virtuoso del violoncello Mstislav Rostropovitch, que había tenido que exiliarse al Oeste, fue al pie del muro a animar a los que lo demolían. La fotografía de esta anécdota se volvería célebre.

Estructura de las instalaciones en las fronteras

El Muro de Berlín fue completado durante la fortificación exhaustiva de las fronteras de la RFA y —en menor proporción— de otras fronteras occidentales de los países del Pacto de Varsovia, haciendo palpable el llamado Telón de acero .

Como el resto de fronteras, el Muro de Berlín estaba provisto de un sistema muy completo de alambre de púas, fosos, barreras antitanque, recorridos para patrullas y torres de vigilancia. A principios de la década de 1980 se habían empleado cerca de mil perros policía.

Este sistema fue extendido en las décadas siguientes. Particularmente, las casas cercanas al Muro se vaciaron después del amurallamiento. Este proceso continuó hasta el 28 de enero de 1985, día en el que se demolió la Iglesia de la Reconciliación en Bernauerstrasse. De esta manera se formó una franja alumbrada en la densa y oscura ciudad de Berlín.

Según el Ministerio de Seguridad Nacional, en la primavera de 1989 el muro estaba formado por:

• 41,91 km de muro de una altura de 3,60 m

• 58,95 km de muro prefabricado (Plattenbau) de una altura de 3,40 m

• 68,42 km de alambre de púas con una altura de 2,90 m

• 116 km de calles iluminadas

• 113,85 km de vallas

• 186 torres de vigilancia

• 31 puestos de control

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El muro en mitad de calle.

De la frontera de 156,4 km de Berlín Oeste, 43,7 km colindaban con Berlín Este y 112,7 km con Bezirk Potsdam. 3,8 km de del recorrido estaban en áreas edificadas, 32 km en zonas boscosas, 37,95 en descampados y 37,95 km en ríos y lagos.

Las tropas fronterizas de Alemania del Este tenían órdenes de impedir por todos los medios la evasión de cualquiera que intentara cruzar el muro, incluido el uso de armas de fuego, aun a costa de la vida de los fugitivos.

En el Muro de Berlín, las órdenes de disparar se dieron numerosas veces; el número de muertes supera la media de las producidas en las fronteras de la RDA.

En festividades importantes o visitas de estado, la orden de disparar a los fugitivos se interrumpía temporalmente, para evitar las críticas de la prensa occidental. En Berlín Oeste, la policía y las fuerzas militares aliadas observaban las actuaciones en la frontera oriental y se registraban las más graves.

Debate sobre el futuro del socialismo

Socialismo sostenible como alternativa a la globalización neoliberal

A los efectos de este estudio es importante tomar en consideración las propias vicisitudes en torno a la denominación del término socialismo en su nacimiento. Históricamente una de las preguntas que ha sido objeto de cuestionamiento ha sido la siguiente: ¿Tiene futuro el socialismo?, la idea es que hace más de dos siglos esta pregunta ha recorrido las preocupaciones de los analistas, siendo común en los diversos periodos el presupuesto de que el socialismo como teoría, y como movimiento ha arribado a un momento crítico.

Fenómeno que se pone de manifiesto en la actualidad con el derrumbe del campo socialista en Europa del Este y la Antigua URSS.

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En sus inicios esta palabra “socialismo” no era una idea de una connotación política, ni tampoco implicaba una forma específica de organización social, lo cual se distingue del vocablo más antiguo “comunismo” cuyo contenido sí encarnó desde el principio una sociedad sustentada en la propiedad común por encima de la privada, llegando incluso a significar un movimiento político. “Socialismo” y “socialista” básicamente se derivaron del término social sirviendo para expresar que los seres humanos son esencialmente seres sociales.

En este análisis el eminente historiador Eric Hobsbawm destaca que el término socialismo comenzó a tener un sentido político en la década de 1830, pasando a formar parte del argot político y social que se difundía hacia fuera de Gran Bretaña y Francia.

El análisis de Hobsbawm deja ver dos cosas:

Primero que el socialismo como término cuando se emplea inicialmente no era contrario del “capitalismo” sino del “individualismo”. Lo que hizo que el “socialismo” pasara a ser anticapitalista fue que a principios del siglo XIX el centro de esta sociedad individualista lo estaba siendo la competencia junto a sus desigualdades, por lo que se asume que la base de una sociedad socialista tendría que ser la cooperación o la solidaridad. Ya desde entonces según Hobsbawm cualquier cosa podía interpretarse como socialismo, hasta una modificación leve al laissez-faire a favor de la seguridad social en colonias que no tenían propiedad privada. En el caso de gran Bretaña este sentido original del socialismo continuó siendo central hasta fines del siglo XIX.

El segundo aspecto que aporta Eric Hobsbawm es que originalmente el socialismo no tenía implicaciones políticas, este podía ser establecido  por el Estado u otro tipo de autoridad, lo normal es que podía ser establecido por comunidades voluntarias, por lo cual autores como George Bernard Shaw dramaturgo inglés denominó esta práctica como “socialismo a través de la empresa privada”.  Esta es una de las razones por las cuales se plantea por Hobsbawm que existía más colonias socialistas en los Estados Unidos que en otra parte del mundo.

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En efecto, el socialismo surge como un movimiento utópico en la primera mitad del siglo XIX, en respuesta a los turbulentos efectos económicos y sociales de la Revolución Industrial sobre las clases trabajadoras, y ante las fracasadas esperanzas de libertad de la Revolución Francesa.

Sobre esta base Saint Simon, Forurier, Owen y Prohudon, entre otros describieron estos acontecimientos y formularon sistemas ideales con la ilusión de superar  los problemas de la época.

La idea es que el socialismo como postulado y práctica deviene con intermitencias pasando paulatinamente a ser parte de la ideología de la clase obrera. Lo cual se fue concretando a medida que los movimientos obreros tomaron el camino de una acción política colectiva.

En este ámbito, la idea del socialismo se asociaba a la conquista del poder del Estado por la clase obrera, convirtiéndose este en el elemento fundamental de la instrumentación del socialismo.

Lo anterior se comprende mejor si se consideran los componentes tradicionales de la teoría y la práctica socialista.

El primer elemento , que aparecía en todo proyecto y movimiento socialista es que toma en consideración la cuestión social en la agenda política. En ello se incluía la condición de la clase obrera, la explotación, las pobres expectativas de vida y la privación de cultura como fruto de la sociedad capitalista.

En segundo lugar , las teorías y movimientos socialistas generalmente incluían el tema de la carga  que representa el trabajo físico, por su incidencia en la situación degradante de la clase obrera. Tal crítica incluía la necesidad de la emancipación del trabajo como proyección de la nueva sociedad.

Un tercer componente de la crítica tomaba en cuenta el carácter dañino de la economía de mercado para la construcción socialista. Es a partir de esta que nace y se desarrolla el concepto de planificación centralizada como respuesta a los desajustes que ocasionaba el mercado.

El cuarto componente , está referido al concepto de comunidad como modo de vida contrario al extendido concepto de individualismo arraigado en el llamado mundo occidental.

Quinto, el legado de las grandes transformaciones políticas estuvo sujeto al principio de la igualdad política y social frente a las desigualdades sociales. Aún sosteniendo las ideas contenidas en la Crítica al Programa de Gotha realizada por Marx, bajo el legado de la igualdad de derecho pero no de distribución.

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La pregunta con relación a estos componentes es cómo resolver la crisis de la teoría y la práctica del movimiento socialista, ¿Significa ello que los postulados planteados son añejos?

En la respuesta a esta pregunta habría que considerar el análisis que desarrollan autores como Alejandro Dabat, en su artículo “El futuro del socialismo marxista” quien argumenta que no es la primera vez que el movimiento y la teoría socialista atraviesa una gran crisis.

Coloca el ejemplo de cómo tras la derrota de la Comuna de Paris en 1871, tuvo lugar el primer colapso que llevó a la liquidación de Primera Internacional. Y cómo la Segunda Guerra Mundial provocó la ruina de la Segunda Internacional.

Este mismo autor —Dabat— reflexiona y expresa que ninguna de estas crisis del socialismo marxista significó el “fin del socialismo marxista”, sino que se transformaron en procesos de reformulación y reconstitución política que condujo a la búsqueda de nuevos caminos.

El autor antes mencionado, al propio tiempo se pregunta si en la actualidad podría suceder algo parecido, es decir si todavía es posible la renovación de la práctica socialista. Coloca así como escenario para responder esta pregunta argumentos muy esclarecedores a los efectos de este trabajo, cuando plantea: “ Para intentar responder a  esta pregunta, debe partirse de la idea de que la presente crisis es mucho más profunda y generalizada que las anteriores, porque abarca un universo de campos y problemas más vastos, es el resultado de una derrota no bélica ante la superioridad tecnológica, política y cultural del capitalismo y afecta a un movimiento que cuenta con mucho menos reservas teóricas y políticas de recambio, en una época en que el capitalismo mundial se haya en pleno proceso de recuperación y reestructuración”. La idea es que la actual crisis del socialismo es una crisis del significado del socialismo.

El punto polémico en este marco está en encontrar soluciones frente a un capitalismo que es cada vez más global y que tiende a empeorar las condiciones de la mayor parte de la humanidad,  por lo que en estas condiciones tan difíciles el socialismo como ideal materializado dependerá de su capacidad de renovación para enfrentar los retos que le plantea el nuevo hito histórico lo cual indica la necesidad de una transición socialista sostenible.

Fuentes Internet:

http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/html/caida_del_muro/murodeberlin.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Muro_de_Berl%C3%ADn#La_ca.C3.ADda_del_Muro_de_Berl.C3.ADn

http://www.eumed.net/libros/2005/mga/4b.htm

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