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Mahoma, el Islam y el Imperio Arábico



En el siglo VII nacieron una nueva religión y un nuevo imperio que transformaron gran parte del mundo.

Esta nueva religión tuvo su origen en la península arábiga, territorio cubierto de un inhóspito desierto que estaba habitado por tribus nómadas.

A orillas del Mar Rojo había algunos centros comerciales, como las ciudades La Meca y Medina Los arabes adoraban las fuerzas de la naturaleza, si bien habían recibido alguna influencia de la religión judía y del cristianismo. Su principal santuario era la Kaaba (cubo) en La Meca, un  templo que contenía la "piedra negra", un aerolito que era tenido por piedra sagrada.

Hacia el 570 nació, en La Meca, Mahoma quien después de haberse dedicado al comercio y haber fundado una familia, empezó a tener visiones y revelaciones a través de las cuales llegó al convencimiento de que había sido elegido como profeta por el único dios verdadero, Alá.

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La Kaaba, santuario central del islam.

Empezó a predicar la nueva fe, pero despertó una fuerte oposición. Por este motivo, resolvió huir de La Meca y dirigirse a Medina. Esta huida, la hégira, da comienzo al calendario mahometano y se produjo en el año 622 de la era cristiana.

En Medina, Mahoma pudo imponerse como jefe religioso y político. Luego inició una guerra santa contra sus adversarios y pudo entrar victorioso en La Meca (630), donde la Kaaba fue purgada de sus ídolos quedando como santuario central de la nueva fe. Al morir Mahoma, dos años más tarde, su religión ya se había impuesto en la mayor parte de Arabia.

La religión de Mahoma, el Islam, esto es, ''la sumisión a la voluntad de Alá”,está contenida en el el libro sagrado de los musulmanes. Está formado por las enseñanzas de Mahoma que éste supuso recibidas de Alá.

La idea central del Islam esta contenida en una sola frase: "No hay otro Dios,  sino Alá, y Mahoma es su profeta''. Se puede llegar a ser musulmán con sólo aceptar y repetir esta sencilla frase. El Islam cree en la omnipotencia divina y en la predestinación. Todo esta determinado por la voluntad divina. El hombre debe cumplir incondicionalmente con los designios de Alá y aceptar ciegamente el Kismet, el destino.

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La Meca, ciudad principal.

El musulmán debe cumplir con cuatro obligaciones fundamentales: rezar cinco veces al día, dar limosnas, ayunar desde la salida hasta la puesta del sol durante el mes de Ramadán, y peregrinar una vez en la vida a La Meca.

Los principios morales del Islam prohíben el juego, la bebida y la carne de cerdo. Está permitida la poligamia, pero el número de las mujeres legítimas está limitado a cuatro. El Islam destaca la idea de la inmortalidad. Los fieles ingresan al paraíso, jardín delicioso y de los más exquisitos placeres. Los infieles ingresan al infierno, con sufrimientos sin fin.

A la vista de Alá omnipotente todos los musulmanes son iguales. Sin embargo, en la organización social y económica se mantienen las diferencias y jerarquías. En el Islam no existe un clero organizado. No hay una organización semejante a la Iglesia católica. Pero exis ten mezquitas o templos para las oraciones y hay hombres instruidos para explicar la doctrina, los mulahs.

Mahoma estableció una teocracia, un sistema de gobierno en que el dirigente religioso asumía también el gobierno político. Los sucesores de Mahoma recibieron el nombre de califas. Ellos cumplieron con el encargo del profeta de difundir el Islam mediante la espada. Los guerreros de Alá difundieron el Islam más allá de los desiertos de Arabia.

La expansión del Islam

La expansión árabe tuvo su origen en el fervor religioso que animaba a los partidarios de Mahoma. Además tuvo causas económicas: en aquellos años se había producido una grave crisis como consecuencia de un fuerte aumento de la población y una prolongada sequía. Los mahometanos, impulsados por el fanatismo religioso y el apremio material, se precipitaron sobre el imperio bizantino y el imperio persa que se hallaban debilitados por conmociones internas y prolongadas guerras. En el curso de pocos decenios los árabes establecieron un enorme imperio que se extendía desde Persia y Mesopotamia por Egipto y todo el norte de África hasta las Columnas de Hércules.

En el año 711 los árabes bajo Tarik cruzaron el estrecho de Gibraltar (Djebel Tarik = roca de Tarik) y destruyeron el reino visigodo en España. Sin encontrar resistencia avanzaron a través de toda la península, atravesaron los Pirineos y penetraron en la Galia. Mas allí fueron derrotados por los francos bajo Carlos Martel en la batalla de Poitiers (732 d. C.). Los árabes tuvieron que retirarse de Francia y limitar su dominio a España.

Los árabes establecieron en España un emirato (provincia), dependiente del Califato de Damasco, gobernado por un emir que residía en Córdoba. A mediados del siglo VIII la España musulmana se separó del resto del Islam y se constituyó en califato independiente.

La cultura islámica

Los árabes fueron valientes guerreros, buenos comerciantes e inteligentes gobernantes. Asimilaron pronto la herencia de las civilizaciones antiguas y lograron crear una importante cultura.

Los califas y emires promovieron la canalización y el riego y fomentaron la agricultura mediante técnicas avanzadas, como la rotación de los cultivos y el uso de abonos. La diversidad y riqueza de la agricultura árabe no tenía ningún parangón en ningún reino cristiano. En el valle del Nilo se cultivaba el trigo; en el norte de África, algodón, lino y caña de azúcar; en España, olivos, frutas y excelentes vinos. Nuevas variedades de ovejas proporcionaban una excelente lana. El caballo árabe se hizo famoso por su velocidad y resistencia.

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Medina actual, otra ciudad importante para el islam.

Las grandes propiedades eran trabajadas por obreros y siervos. Los esclavos eran usados ante todo para las labores domésticas. Predominaban la propiedad mediana y pequeña. La industria estaba concentrada en las grandes ciudades muchas de las cuales se especializaron en determinados productos.

Bagdad era famosa por sus joyas, pieles y obras de vidrio; Damasco, por su acero y sus tejidos de lino, los "damascos"; Persia, por sus alfombras y tapices; Toledo, por sus espadas, y Córdoba por sus cueros.

El comercio alcanzó un alto desarrollo. Términos comerciales como bazar, tráfico, tarifas, cheque y caravana son de origen árabe. Los árabes inventaron numerosas prácticas comerciales como el uso de recibos, cheques, órdenes de embarque y letras de crédito, y fundaron sociedades comerciales y sociedades por acciones, cosas todas que en la Europa cristiana sólo aparecerían varios cientos de años después.

Audaces exploradores abrieron nuevos caminos hacia el Lejano Oriente. Los navegantes árabes cruzaban el Golfo de Persia, el Mar Rojo y el Océano Índico  mucho antes de que los navegantes europeos descubrieran las rutas del Atlántico. El comercio árabe unió a tres continentes: Europa, África y Asia. Junto con la religión y el idioma, el comercio fue el tercer vínculo de unión del mundo árabe.

Los árabes realizaron progresos particularmente notables en los campos de la medicina, matemáticas, astronomía, química y física. En casi todas las ciudades había buenos hospitales y escuelas de medicina. Los médicos árabes sabían diagnosticar y curar las enfermedades con exactitud científica y realizaban complicadas operaciones quirúrgicas.

Avicena compiló un Canon de Medicina que fue usado en Europa hasta el siglo XVII. Sus conocimientos de la química quedan atestiguados por los nombres árabes que pasaron a otros idiomas: alumbre, álcali, alcohol, salmiac, etc. Los árabes inventaron el álgebra. En la India aprendieron las cifras llamadas arábigas y las introdujeron en Occidente donde a la postre desplazarían a los números romanos.

La filosofía árabe nació del deseo de explicar racionalmente los problemas planteados por la religión islámica. La filosofía árabe se basó en los pensadores griegos y especialmente, en Aristóteles. La filosofía aristotélica fue dada a conocer a los pensadores cristianos por los filósofos árabes en España.

Los árabes sintieron una alta estimación por las letras y artes. En vista de que el Corán prohibía la representación de la figura humana, los artistas árabes desarrollaron complicadas figuras geométricas. La arquitectura utilizó formas bizantinas y persas y desarrolló como elementos típicos la cúpula, el arco de medio punto y de herradura y los mosaicos ricamente decorados. Los monumentos más importantes de la arquitectura árabe son la mezquita o templo y el alcázar o palacio. Son famosas la mezquita de Córdoba, el alcázar de Sevilla y la maravillosa Alhambra de Granada.

Ver en Internet más sobre Mahoma:

http://www.el-mundo.es/ladh/numero41/dossier.html

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